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Acoso laboral: qué hacer si todavía trabajás ahí

Si estás sufriendo acoso laboral y todavía trabajás ahí, la peor decisión es renunciar de apuro: la renuncia te deja sin indemnización y sin reclamo. Lo primero es documentar el hostigamiento mientras tenés acceso a los mensajes y a los testigos, y recién después definir la estrategia — que puede ser intimar, considerarte despedido o reclamar el daño.
01Por qué la renuncia es la salida más cara
El acoso sostenido agota, y la salida que aparece más rápido es irse. Pero la renuncia se interpreta como una decisión libre del trabajador: cierra la puerta a la indemnización por despido y debilita cualquier reclamo posterior por el daño sufrido.
Hay caminos que protegen mejor tus derechos y que arrancan sin que tengas que renunciar. Consultarlos antes de tomar la decisión es la diferencia entre irte con las manos vacías e irte con un reclamo armado.
02Documentar sin exponerte
La prueba del acoso se construye día a día, mientras estás adentro, y no requiere confrontar a nadie.
- Guardá mensajes y correos que muestren el maltrato, con fecha y remitente visible.
- Llevá un registro escrito propio: qué pasó, cuándo, dónde y quién estaba presente.
- Identificá testigos y conservá su contacto personal, no solo el laboral.
- Si te afecta la salud, atendete: los informes médicos y psicológicos son prueba central.
- Resguardá todo fuera de los sistemas de la empresa — un correo personal, tu teléfono.
- No borres nada, ni siquiera lo que te avergüence: el conjunto es lo que prueba el patrón.
03Cuándo conviene intimar
La intimación formal al empleador para que cese el hostigamiento es una herramienta potente, pero cambia el escenario: a partir de ahí la empresa sabe que hay un conflicto jurídico. Por eso el momento se elige, no se improvisa.
Enviarla con la prueba ya reunida y con la estrategia definida es muy distinto a enviarla en el peor día. En algunos casos la intimación resuelve la situación; en otros abre la puerta al despido indirecto, con la indemnización que corresponde.
04Qué se puede reclamar
Según el caso: el cese del hostigamiento, el despido indirecto —considerarte despedido por culpa del empleador— con la indemnización correspondiente, y el reclamo por el daño a tu salud cuando existe y se acredita.
La estrategia depende de tu situación concreta: si seguís en el puesto, cuánta prueba tenés y cómo está tu salud. Por eso el primer paso es la consulta, no el telegrama.
Preguntas frecuentes
¿Me conviene renunciar si sufro acoso laboral?
No como primera medida. La renuncia te deja sin indemnización y debilita el reclamo. Existen caminos —la intimación y el despido indirecto— que protegen mejor tus derechos.
¿Cómo documento el acoso si trabajo ahí todavía?
Guardando mensajes y correos con fecha, llevando un registro escrito de cada episodio, identificando testigos y atendiéndote si afecta tu salud. Todo resguardado fuera de los sistemas de la empresa.
¿Qué es el despido indirecto por acoso?
Es considerarte despedido por incumplimientos graves del empleador, entre ellos tolerar o ejercer el acoso. Requiere intimación previa por telegrama laboral y conviene hacerlo con asesoramiento.
Esta nota es información general sobre el régimen laboral argentino y no constituye asesoramiento jurídico sobre casos particulares. Publicada por Chumba y Asociados el .